Gärten der Welt: El mundo en Jardines

Berlín es la capital más verde de Europa; lo demuestran sus más de 2.500 espacios abiertos y el hecho de que una quinta parte de su zona urbana esté constituida por bosques.  Los amantes de la botánica, la naturaleza y lo exótico disfrutarán de los Gärten der Welt, un atractivo turístico que ensalza el arte de la jardinería, ubicado en el distrito de Marzahn.

© James Fancourt 2014

Jardín Renacentista

Los Jardines del Mundo (Gärden der Welt) son, probablemente, la colección más amplia de jardines internacionales del planeta. El conjunto exhibe varios recintos inspirados en diferentes culturas, cada uno de ellos diseñado por artistas procedentes de su correspondiente país. Menos conocido y turístico que otros parques, como Tiergarten o Mauerpark, su diseño y originalidad lo ha convertirlo en un foco turista de importancia. Los cuatro euros que cuesta la entrada son un precio más que razonable para la calidad de lo ofrecido. Uno de sus puntos más débiles es su falta de folletos informativos o planos- excluyendo el de la entrada- , así como de información en inglés- no olvidemos que un gran porcentaje de los visitantes no residen en Alemania-, lo que evita a muchos de ellos conocer las historias que se esconden tras cada diseño.

Así, paseando por el complejo, el visitante puede hacerse una idea de cómo es un paisaje coreano, contemplar lagos, tener ante sus ojos un mundo de colores gracias al campo de tulipanes, pasar en minutos de una cultura- o época- a otra o fotografiarse junto a todo tipo de plantas exóticas. Sus instalaciones invitan al paseo y al relax, pero el recinto ofrece otras posibilidades. Sus áreas amplias, puestos ambulantes y espacios abiertos los hacen ideales para jugar al frisbee, tocar la guitarra, organizar un picnic o paladear un helado a la sombra de un frondoso árbol. En resumen, no sólo es un museo de jardinería al aire libre, sino también un sitio de recreo para pasar el día en familia o entre amigos.

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Jardín Coreano

Gärden der Welt se compone de siete jardines: japonés, coreano, balinés, italiano renacentista, chino, oriental y cristiano, además de un laberinto y el colorido campo de tulipanes. Está prevista la construcción del jardín inglés antes del fin de 2014. Hubiera sido interesante haber preguntado a los dueños si tienen en mente dar cabida a la belleza de la jardinería española en el futuro, con flores como claveles rojos, girasoles o lilas.

El jardín de Bali, asimismo denominado el “Jardín de las tres armonías” es el único interior. Las bajas temperaturas dentro del habitáculo no impiden disfrutar de la flora tropical extendida alrededor de un simulacro urbanístico.

A pocos pasos de él, se encuentra el Seoul Garten, el orgulloso homenaje a Corea. Se trata de un espléndido obsequio que la ciudad asiática donó a la capital de Alemania. Su paisaje, variopinto y calmado, imita un paisaje típico coreano. Incluye un sinfín de elementos decorativos, cascadas y un cenador.

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El jardín japonés es todo un regalo. Todo en él encarna paz, serenidad y relajación: el sonido del agua y de los pájaros al fondo, su perfecto equilibrio en formas y una combinación de tonos verdes, amarillos, blancos y fucsias. El visitante podrá  contemplar plantas japonesas como el Pieris o el arce. La charca simboliza la historia de los tiempos modernos, según reza una de sus placas, y, como colofón final, se extiende un jardín Zen de gravilla perfectamente alineado y flanqueado por pequeños árboles con formas similares a la de los bonsáis.

La parte dedicada a China es, probablemente, la mayor obra de arte del parque recreativo. Se trata del jardín chino más grande existente en el viejo continente y fue creado en cooperación con la ciudad de Pekin, ciudad hermanada con Berlín. Sus atracciones incluyen un impresionante palacio, riachuelos, exóticas plantas y unas rocas decorativas de gran tamaño que llevan impresionando a los visitantes desde 2003: las piedras Tai- Hu, importadas desde el gran país asiático. Además de darse a la observación, los asistentes pueden ser partícipes de una ceremonia que incluye la degustación de infusiones típicas chinas en la Casa de té, también parte del jardín.

El jardín “cristiano”, uno de los más recientes, no es más que un diseño cerrado con letras esculpidas en sus paredes. Integra la idea de varias culturas y simboliza la idea del paraíso, descrita tanto en el Corán como en el Antiguo Testamento.

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Jardín Cristiano

La siguiente atracción no sólo cambia de forma radical la cultura, sino también el siglo. De pronto el paseante se ve envuelto en el Renacimiento de los Medici, Florencia y Miguel Ángel, en alguna parte del siglo XVI italiano. Aunque no podríamos describirlo como impresionante- tampoco es muy extenso- reúne varios elementos que nos harían identificarle rápidamente con esta cultura y época histórica. Las estatuas, sus plantas en láminas de cerámica y el color vainilla hacen volar la mente hasta el corazón de varias ciudades italianas.

Probablemente, el rincón favorito por los visitantes más jóvenes es el laberinto. Invita a perderse y encontrarse en un acertijo a tamaño real con forma de bloque vegetal. Los paseantes se cruzan en ambas direcciones, algunos preguntan por la salida y otros celebran haber dado, al fin, con el camino correcto. Aunque a primera vista no lo pareciese, el laberinto cuenta con referencias tanto inglesas como francesas, ya que su diseño está inspirado en el palacio Hampton Court y en la Chartres Cathedral.

Rompiendo con todo lo anterior se encuentra el jardín oriental, de rabiosa belleza. Quizá es en éste donde el agua juega su papel más fundamental. Las fuentes y una decoración procedente de la cultura árabe dibujan un espacio con un encanto especial, una de las joyas del parque recreativo, que quiere hacerse eco de la tradición de jardines de varios y diferentes países orientales.

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 Campo de tulipanes

Lo que comenzó en 1987 como un escenario para una feria de horticultura, es ahora uno de los  puntos turísticos más originales de la impredecible Berlín. Curiosos jardines temáticos, desde Italia hasta China, ofreciendo su verdor, plantas y belleza, aún más hermosos en primavera. Un trocito de la cultura jardinera del mundo reunida en algo más de 21 hectáreas.

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