El puente de la unión y la separación

A diario, cientos de berlineses caminan a lo largo del puente Oberbaumbrücke de dos pisos que cruza el majestuoso río Spree. Se desplazan de un barrio a otro, de Friedrichshain a Kreuzberg o viceversa; a pie, en bicicleta en U-bahn o en automóvil. Muchos ignoran los episodios pasados que allí se vivieron, su evolución arquitectónica o los pasos que se dieron hasta llegar a ser el puente que hoy es. Oberbaumbrücke es el puente más largo de Berlín y, en boca de muchos, también el más hermoso.

Berlín es tierra de lagos, canales y ríos. La ciudad se enorgullece de contar con más puentes que la mismísima Venecia. Algunos son muy antiguos, otros de reciente construcción. Oberbaumbrücke es, sin lugar a dudas, uno de los más importantes de la capital. Más allá de eso, se ha convertido en todo un símbolo de la unidad berlinesa.

Muchos directores de cine lo han escogido como escenario de fondo. Nadie olvidará cómo corría Lola a través de él en el film independiente “Corre, Lola, Corre o cómo lo cruzaba el taxi de Matt Damon en la película de Hollywood “The Bourne Supremacy”.

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Su arquitectura emana romanticismo, con esas torretas que parecen sacadas de una leyenda medieval. Visto desde la distancia, el color que que predomina es el rojo teja de sus ladrillos. Su estilo, el neogótico. El toque amarillo viene dado por esos vagones de U-Bahn del color de los buzones de correos que pasan por su lado más alto. Está presidido por dos torres gemelas, inspiradas en las Mitteltorturm de la ciudad de Prenzlau. A medida que vamos caminando por los 160 metros del puente, vemos los arcos abovedados sobre nuestras cabezas y los bloques de granito a ambos lados, hoy decorados con diversos graffitis.

Oberbaumbrücke lleva impresa la huella de los dos barrios de los que es frontera. No es extraño toparse con artistas que regalan una performance de teatro, o tocan el saxofón, la guitarra o la batería para delicia de los transeúntes. Muchos se detienen entre sus arcos, apostados con cámaras para intentar captar la belleza del paisaje ofrecido, un paisaje que combina dos tipos de azul- el del río y el del cielo, que se cierne, amplio, ante nosotros- y figuras arquitectónicas, cuanto menos, atípicas. Como todo puente de importancia que se precie, no podían faltar esos candados grabados con inscripciones que los enamorados emplazan para hacer de su amor algo eterno.

© James Fancourt 2014

Actualmente, el puente se ha convertido en un bello lugar, foco de captación de turistas, un punto clave de Berlín por el que vale la pena dejarse caer. Por desfortuna, la historia que encierra dista mucho de encarnar una leyenda de igual belleza. Está marcada por el horror, especialmente durante la época de división de las dos Alemanias.

© James Fancourt 2014

Oberbaumbrücke vio la luz por vez primera en el siglo XVII. Inicialmente no era más que una estructura de madera y fue sometido a muchos cambios hasta adoptar su forma actual. Flanqueado por árboles, de ahí su nombre  – baum significa “árbol” en alemán-, era una simple construcción para cruzar el río. Al forjarse el muro en 1961 se convirtió en un paso fronterizo de uso exclusivamente peatonal. Muchos desventurados se ahogaron intentando acceder al lado oeste de Berlín, algunos abatidos a tiros. La ribera Gröbenufer se encontraba desprotegida y aún se recuerda a los niños que se cayeron y perdieron la vida en aquellas aguas. La situación era crítica, pues los berlineses no ayudaban a quienes se caían por temor a ser disparados, acusados de violar la frontera. No fue hasta mucho después cuando se estableció un acuerdo según el cual los socorristas del Berlín Este podían actuar en caso de emergencia.

© James Fancourt 2014

Al caer el muro, Oberbaumbrücke recobró su protagonismo y, desde 1995, comenzó a pasar por allí una de las líneas principales de Metro de la ciudad. Hoy en día, una vez al año, los ciudadanos de aquellos distritos se arrojan verduras y agua como símbolo de su enemistad histórica. Nada más que por diversión y homenaje al recuerdo.

 Además de su historia, el puente de Oberbaum engloba algo de arte. Desde 1997, alberga una instalación de luces de neón que imita al juego infantil “piedra papel y tijera”. Durante la noche puede verse claramente como las tres figuras van mudando de forma aleatoria. Esta creación fue obra del artista Thorsten Goldberg que plantea con ella la cuestión política de toma de decisiones. Como él mismo lo explicó: “Se sirve de un juego en el que no puede haber vencedores o vencidos, es decir, tampoco puede haber una decisión, ni pacífica ni violenta, porque el azar constituye la única regla del juego. Un interesante resquicio de la Guerra Fría, del enfrentamiento entre barrios, de la desunificación pasada de Berlín”. Ésta, junto con la obra “Molecule Man“, que imita a tres hombres forcejeando- el tercero en discordia encarna al distrito de Treptow- son los exponentes de ese enfrentamiento entre barrios del que la ciudad fue testigo.

En 2014, Oberbaumbrücke es un importante emblema, una joya arquitectónica, un lugar de paso en la jungla de la imparable vida nocturna de Berlín. Recibe la admiración del turista y hace más agradable la vida del residente. El puente de la unión y la desunión es hoy el más fotografiado de Berlín. Quizá debido a su arquitectura, las admirables vistas sobre el ancho río Spree y la explosión de colores que su cielo nos ofrece durante cada atardecer.

© James Fancourt 2014

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