Simon Dach Strasse, el corazón de Friedrichshain

Pensar en el viejo barrio de Friedrichshain lleva nuestra mente a la calle Simon Dach Strasse, a sus bares, terrazas, su ambiente bohemio y su hora feliz de cocktails. En los días soleados se convierte en un punto de reunión de estudiantes y gente joven. Durante este mes de marzo, uno de los menos fríos de los últimos años, las primeras terrazas comienzan ya a hacer su discreta aparición.

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Y es que Simon Dach Strasse está de moda. Anclado en un barrio popular de la parte histórica de Berlín, lleva colgado el cartel de vía de artistas y bohemios, a pesar del innegable aburguesamiento que ha sufrido durante los últimos años. Los precios de los alquileres inmobiliarios en las calles colindantes no son ya esa ganga que solían ser, tampoco el coste de la cerveza- aunque en Berlín siga siendo, literalmente, más barata que el agua- es tan bajo como lo fuera hace unos años. No obstante, continúa siendo un escenario de gran colorido. Músicos callejeros amenizan el entorno con sus melodías y la atmósfera general que se respira es enteramente amigable e informal. En resumen, conserva todavía su esencia.

Simon Dach Strasse debe su nombre a un poeta religioso germano, se construyó a principios del siglo XX- concretamente, en 1905–  y en la actualidad cuenta con veinte bares y restaurantes y más de 1900 sillas en sus terrazas. Al ser ambas aceras tan estrechas, el despliegue de bares forma un entramado de mesas y sillas que parecen pertenecer a un mismo establecimiento. A pesar de hallarse en una zona muy céntrica y fácilmente accesible, el tráfico en Simon Dach es, en general, calmado. Este hecho, junto con los frondosos árboles, dan el toque de serenidad necesario para disfrutar de una agradable tarde entre amigos.

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Se trata de una calle polivalente, de esas que abundan en esta ciudad: tan adecuada para tomar un café a media tarde como para regalarnos un brunch dominical o comenzar la noche de fiesta en alguno de sus peculiares pubs. En esta ocasión, la elegimos para disfrutar de la Happy Hour de cocktails en los muchos restaurantes que la ofertan.

Una de las opciones para este cometido- aunque a precio un poco más alto que sus terrazas vecinas- es la cantina mexicana Mojito. Cuentan con una amplia “hora feliz”, que bien podría llamarse “medio día feliz”, ya que se prolonga desde las 6 de la tarde hasta la 1 de la mañana. Exhiben una variada carta de bebidas, sin faltar su producto estrella, el mismo que da nombre al negocio.

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Cervezas en la cantina Mojito

Uno de los toques exoticos de Simon Dach viene dado por el Café-bar Yogi, que ofrece especialidades indias a buen precio, además de un generoso menú de cocktails. Veinticinco opciones a 3.80 euros hasta las 12 de la noche – incluso aquellos cuyo precio se multiplica por dos a cualquier otra hora. El Swimming Pool, Zorro, Latin Lover o Kamasutra esperan a ser escogidos en esa minuta en la que se combinan sabores como el licor de lichi, mango, zumo de tomate, piña, lima, albaricoque o naranja. También encontramos una interesante colección sin alcohol. Lo mejor del bar es el delicioso aroma a cocina india y la modesta, pero curiosa decoración con lámparas de tela verde y vainilla, arcos conopiales y cenefas en las paredes. Seguro que no se trata del restaurante indio más bonito de Berlín, pero es una apuesta segura para una tarde tranquila.

Un sitio muy similar y con idéntica carta de cocktails es el Amber, algo más concurrido. Igualmente, como casi todos, pone a disposición del cliente una terraza con mantas rojas, bastante prácticas en esta época del año, mismos precios y estilo. Se encuentra en el número 8 de la calle.

Simon Dach es variada, mezcla de muchos estilos y gentes. Podemos encontrar allí uno de los locales de pizzas más baratas de Berlín, cuyo coste es casi tan bajo como cocinarlas en casa. Otra de las atracciones de la calle es el cine Intimer, que ofrece una pequeña sala, películas poco comerciales y una fachada cuya decoración resulta muy diferente a la de los cines de Mitte. En el número 24 hay un pub donde se pueden degustar productos a la barbacoa para empezar con fuerza la noche de fin de semana.  Es posible fantasear con viajar en una nave espacial de color naranja en el atípico pub Künstliche Beatmung, que brinda un amplio menú de bebidas siempre abierto a la experimentación bajo luces de neón. Los estilos de música son, asimismo, heterogéneos, tan pronto hay un bar de Metal como uno que hace homenaje al Rock & Roll con un interior inspirado en los años 70. Sin dejar de mentar pubs que hoy en día se han convertido en toda una institución en Berlín, como el baratísimo Kptn– 1.50 la cerveza y futbolín totalmente gratis- o el Primitive, con su interior de luz roja y brillante.

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Simon Dach Strasse es una de esas calles que sorprenden. Punto de confluencia de estudiantes, artistas y estilos desenfadados, resulta ser uno de esos lugares de Berlín que se revitalizan al llegar las altas temperaturas y resurgen según va avanzando la noche. Su localización, cerca del mercadillo de Boxhagener platz y de emblemáticos espacios de la vida nocturna como la discoteca Cassiopeia, son los ingredientes que la complementan para haberse convertido de los puntos preferidos de los residentes en Berlín.

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