Internet Yami-Ichi: Lugar de encuentro entre lo virtual y lo real

¿Vivimos en la época de la libertad en Internet o más bien todo lo contrario? Vídeos de Youtube restringidos (especialmente en Alemania), programas que no puedes comprar en la Apple Store, spam, imposiciones en Facebook… Todo este proceso de “oscuridad” en Internet fue expuesto en uno de los eventos más únicos de la Transmediale 2014: el Internet Yami-Ichi.

© 2014 James Fancourt

Con una buena dosis de sarcasmo, tuvo lugar este singular mercadillo de productos offline el pasado domingo 2 de febrero, en la Casa de las Culturas del Mundo de Berlín. Todos aquellos que deseasen acariciar este curioso concepto pudieron acudir de forma gratuita entre las 12.00 y las 20.00 h. Entender el Internet Yami-Ichi y su original forma de denunciar los problemas on-line era uno de los desafíos.

Este evento se celebró el domingo por vez primera fuera de Europa (las dos anteriores ediciones tuvieron lugar en Tokyo). Se eligió Berlín como escenario privilegiado y abrió sus puertas sólo durante un día. Yami-Ichi, en japonés, quiere decir oscuridad, haciendo mención a la opacidad que envuelve esa amplia red llamada Internet. A la vez, significa “adicto a”, por lo que vendría a llamarse algo así como “el mercado oscuro de los adictos a Internet“. Como diciendo que la línea entre ambos mundos, virtual y real, hace tiempo que se ha vuelto borrosa.

© 2014 James Fancourt

Y bien ¿qué se oferta allí? ¿Qué puede verse caminando por aquellos pasillos? Era posible comprar “me gusta” para redes sociales, stickers, cartas de spam escritas a mano procedentes de e-mails, CD’s de Wikipedia en código morse y, por supuesto, porno en código binario presentado en marcos. Además, por allí se paseaba “el chico de Internet” que retweeteaba a viva voz el mensaje que deseases y un músico que componía politonos personalizados, según los deseos del cliente. Había algo para todos y nada para nadie al mismo tiempo. Una de las iniciativas más curiosas la trajo el artista japonés Tomoya Watanabe, quien en lugar de llevar el mundo virtual al real, hacía lo contrario: trasladaba objetos mundanos a lo on-line, escaneando piedras en 3 dimensiones y asignandoles direcciones IP.

La concepción de que cada objeto existe en ambos mundos- el físico y el virtual- es lo que hizo el evento confuso, curioso e intrigante al mismo tiempo.

© 2014 James Fancourt

Aparte de todo esto, se podían comprar sudaderas con logos de Internet (Google, como ejemplo), bufandas de diseño glitch art,  participar en un karaoke, realizar donaciones para el Museo Invisible, mirar a través de dispositivos de realidad virtual o beber una cerveza (aunque caliente). Todo ello al son de música electrónica.

© 2014 James Fancourt

Kensuke Sembo, organizador de Internet Yami-Ichi

Tuvimos la ocasión de hablar con Kensuke Sembo, organizador del evento, quien nos explicó cómo la sociedad secreta de Internet idpw.org desarrolló esta idea- recibiendo por dicha labor el premio “New Face” en el Festival de Artes de Japón- y cómo decidieron ponerla en práctica aquí, en la capital de Alemania. Nos contó que antes Internet gozaba de más libertad hasta que gigantes como Google o Facebook empezaron a imponer cada vez más restricciones. Internet Yami-Ichi quería transmitir la idea de Internet como espacio físico y libre donde todo es posible, escapando por un día de las reglas y limitaciones de las grandes compañías.

Su interesante concepto y su carácter exclusivo que lo trasladó por vez primera a nuestro continente hicieron del Internet Yami-Ichi un plan de domingo diferente para el invierno berlinés.

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